A los españoles les encantan los sorteos, sobre todo los de Navidad. De hecho, un estudio reciente de la Universidad Carlos III revela que alrededor de 27 millones de personas participan en algún sorteo cada año.
La otra cara de la moneda es que también se estima que al menos el 1,4% de la población entre 15 y 64 años podría presentar un posible problema con el juego, según el informe del Ministerio de Sanidad.
Pero como todo no son malas noticias (y para que disfrutes de los sorteos con tranquilidad), hoy te daremos las mejores sugerencias para divertirte sin cruzar la línea y mantener siempre el control.
Por qué los sorteos nos enganchan tanto en Navidad (sin demonizarlos)
Los sorteos de Navidad nos gustan tanto porque, justo en esas fechas, activan una combinación poderosa de mecanismos psicológicos que van más allá del simple azar.
Uno de los principales es la ilusión que nos generan. Es que comprar un décimo o participar en un sorteo nos permite soñar despierto con un cambio radical en nuestra vida.
Fantaseamos con qué haríamos si ganáramos el premio grande: viajar, ayudar a la familia, planificar excursiones, resolver deudas o simplemente disfrutar de una libertad económica que parece inalcanzable en el día a día.
Otro factor clave es la pertenencia social, ya que comprar lotería en grupo, regalar décimos o comentar los números en la oficina refuerza los lazos afectivos y nos hace sentir parte de algo mayor.
Y, como es evidente, el sueño del premio grande es el motor más potente. Aunque las probabilidades sean mínimas, el cerebro se centra en el «qué pasaría si» en lugar de en las estadísticas reales.
¿Qué es el juego responsable?
En esencia, es disfrutar de los juegos de azar (apuestas, casino, loterías, etc.) exclusivamente como una forma de entretenimiento y ocio, sin que interfiera en la vida personal, familiar, laboral o económica.
Es decir, implica jugar de manera consciente y controlada, ya que se hace solo con dinero destinado al recreo, que se puede permitir perder por completo.
¿Qué es el jugador responsable?
El jugador responsable reconoce que el juego tiene una ventaja matemática para la casa, puesto que a largo plazo se pierde si no se controla.
Es por eso que lo vive como una actividad divertida, similar a ir al cine o salir con amigos, y mantiene siempre el control total.
Cuando deja de ser eso (genera ansiedad, mentiras, deudas, perseguir pérdidas o afectar obligaciones importantes), ya no es un jugador responsable y pasa a ser problemático, requiriendo atención profesional para evitar que escale a un trastorno.
Cuándo el juego deja de ser diversión y empieza a ser problema
El punto de inflexión ocurre cuando el juego pasa de ser una elección libre y placentera a convertirse en una necesidad o compulsión que genera más daño que disfrute.
Esto se conoce como juego problemático o, en su forma más grave, trastorno por juego (antes llamado ludopatía).
Criterios que te permiten autoevaluarte
Según criterios ampliamente aceptados, como los del DSM-5 de la Asociación Americana de Psiquiatría, se considera problemático cuando aparecen varias de estas señales durante un período prolongado, lo que generalmente es de unos 12 meses:
- Preocupación excesiva por el juego y pensar constantemente en apuestas pasadas, planear la próxima, fantasear con ganancias, etc.
- Necesidad de apostar cantidades cada vez mayores para sentir la misma emoción.
- Inquietud o irritabilidad fuerte cuando intentas reducir o parar de jugar (síntoma de abstinencia emocional).
- Intentos repetidos fallidos de controlar, reducir o abandonar el juego.
- Jugar para escapar de problemas, ansiedad, depresión, culpa o aburrimiento, por lo que el juego se convierte en «automedicación».
- Perseguir pérdidas, tipo ya que perdí tanto, tengo que seguir para recuperarlo.
- Mentir a familiares, amigos o terapeutas sobre la cantidad de tiempo o dinero gastado.
- Poner en riesgo relaciones importantes, trabajo, estudios u oportunidades por el juego.
Lo peor es que se empieza a pedir dinero prestado, vender cosas o recurrir a actividades ilegales para financiar el juego, a lo que le acompaña un intenso sentimiento de ansiedad, culpa o malestar después de jugar, pero volver a hacerlo igualmente.
Cómo saber si estás cruzando la línea (preguntas rápidas de autodiagnóstico)
El siguiente resumen te sirve para autoevaluarte y así determinar si necesitas o no ayuda profesional:
| Sigue siendo diversión | Ya es un problema (indicadores claves de riesgo) |
| Juegas con dinero que puedes permitirte perder | Apuestas dinero necesario para vivir o pagas deudas con él |
| Puedes parar cuando quieras | Te cuesta o te es imposible parar aunque quieras |
| Disfrutas el proceso independientemente del resultado | Solo disfrutas si ganas / sufres mucho si pierdes |
| Es una actividad más entre otras | Se convierte en la actividad principal o única |
| No ocultas cuánto juegas | Mientes sobre tiempo y dinero invertido |
Estrategias para participar de manera responsable en los sorteos de Navidad y en cualquier sorteo
En esta sección nos centraremos en las estrategias más prácticas y realistas para participar de manera responsable en la Lotería de Navidad y en cualquier sorteo o lotería, bien sea Euromillones, Primitiva, Bonoloto, etc.
Fija un presupuesto realista y fijo antes de empezar
El primer paso es decidir cuánto dinero vas a gastar en total, por ejemplo, 20 €, 50 € o 100 € al año en Navidad, y no lo superes bajo ningún concepto.
Trata este gasto como si fuera para regalos, cenas o salidas. Es decir, como dinero de ocio que no afecta tus necesidades básicas, ahorros, deudas o facturas. Una vez gastado, para y no busques más dinero para apostar.
Juega solo con dinero que puedas permitirte perder por completo
La regla de oro es que nunca uses dinero destinado a vivienda, comida, transporte, estudios, deudas o emergencias.
La lotería es azar puro, ya que la probabilidad de ganar un gran premio es extremadamente baja, tanto así que, por ejemplo, en Navidad es en promedio 1 entre 100.000 por décimo para el Gordo.
Por lo tanto, no lo veas como inversión.
Participa en grupo (peñas o syndicates) de forma organizada
La forma más inteligente y responsable de aumentar la participación sin gastar mucho es compartir décimos o participaciones con familia, amigos o compañeros.
Eso sí, acuerda por escrito, bien sea en papel o WhatsApp, cuántos décimos compra cada uno, cómo se reparten premios y quién los custodia y firma el reverso de los décimos compartidos.
Evita compras impulsivas o “por si acaso” de última hora
No compres más décimos porque queda poco tiempo o porque estés convencido de que este año es el tuyo. El presupuesto debe ser inamovible y siempre compra con antelación lo planeado.
Trata de mantener la perspectiva de que los sorteos son solo entretenimiento y no una solución económica.
Autoevalúate y pide ayuda si es necesario
Si notas que gastas más de lo planeado año tras año, hablas constantemente del sorteo con ansiedad o usas el juego para escapar de problemas, es señal de alerta.
Por fortuna, existen varios recursos que pueden ayudarte en ese caso, como el teléfono de ayuda al juego problemático en España, 900 200 225, que es gratuito y confidencial, o Jugadores Anónimos.
Disfrutar los sorteos con cabeza: claves finales
Sin lugar a dudas, la Lotería de Navidad, así como los sorteos, forma parte de la tradición española, por lo que millones de personas participan cada año por la ilusión colectiva que nos hace soñar sin maldad.
Sin embargo, como muestran datos recientes del Ministerio de Sanidad, una parte de la población podría presentar un posible juego problemático, una cifra que, aunque baja y en descenso, recuerda que el riesgo existe cuando se pierde el control.
La buena noticia es que disfrutarlos con responsabilidad es totalmente posible y la norma para la gran mayoría de las personas.
La clave está en tratarlos como puro entretenimiento navideño, fijando un presupuesto modesto y recordando que la diversión no depende del premio en sí.



